María José Matos y Jorge Wagner  

Un poco sobre nosotros y nuestro trabajo de campo

    Los dos somos nacidos y criados en Marruecos, Jorge en la parte norte, en el Rif en Al-Hoceima , de nacionalidad alemana y yo en el sur, en Casablanca de nacionalidad portuguesa.

Nos conocimos en Al-Hoceima en 1970 y allí también nos casamos y vivimos en Al Hoceima unos años. A los dos nos gustaba la cerámica del lugar y teníamos alguna pieza decorando nuestro hogar. Conocíamos la cerámica que se producía en el lugar ya que estábamos acostumbrados a verla en venta en el zoco y habíamos adquiridos algunas piezas para decorar nuestra casa ya que siempre nos había parecido una cerámica muy bonita e interesante. Después de algunos años dejamos Marruecos por España.

    En los años 80, decidimos volver a Al-Hoceima y nos quedamos sorprendidos de no encontrar cerámica del lugar ni en el pueblo ni en los zocos. Toda la que se vendía, venia del sur y era torneada y barnizada, muy diferente a la que teníamos en casa que era modelada y no llevaba ningún barniz. Nos llamo mucho la atención y despertó nuestra curiosidad. ¿Porque había desaparecido esta cerámica tan bonita? sabíamos que eran alfareras las que la producían pero dónde estaban. ¿Quedaría todavía alguna alfarera en activo?

    Fue entonces cuando decidimos volver con más tiempo, preparados con nuestras cámaras y buscar el sitio de producción de esta alfarería.

Volvimos al Rif, con nuestro 4x4 nos adentramos por los montes, preguntando en todos las aldeas que cruzábamos y finalmente llegamos hasta Indarduchen de Tamasint.

    Siempre nos había gustado hacer documentales y yo tenía pasión por la fotografía. Estábamos emocionados y esperábamos que la suerte nos acompañaba y así pudiéramos filmar todo el proceso de elaboración y obtener unas buenas fotos.

    Salió Sultán, el marido a recibirnos, era mayor.  Después de los saludos de bienvenida y de un primer te, le expusimos nuestras intenciones. Tuvimos que negociar primero a solas con él. Después Sultán fue a hablar con su mujer. La alfarera dio su consentimiento y en este mismo momento empezó nuestro trabajo de campo. 

 

Era el mundo de las mujeres, solo yo pude entrar con las cámaras, mi marido se quedo fuera tomando mas te con Sultán en la salita y hablando del pasado, de cuando los español estuvieron por allí y de la gente del pueblo que ambos conocían.

    Por fin, pude entrar en el patio donde estaba la alfarera. Thamimount se llamaba, solo quedaba ella en activo en el douar (aldea).   

¡¡¡ No me lo podía creer!!!, ¡¡¡Que emoción!!! Qué imagen, acababa de entrar en el pasado. La luz tamizada de la tarde iluminaba aquel rincón donde estaba ella. Casi sin aliento, no quería perder esta visión mágica. Thamimount alzo apena la vista y siguió trabajando y yo muy despacio me acerque a ella y sentándome a su lado sin atreverme a hacer ningún movimiento. No quería romper este momento.

    Sentada en el suelo sobre un trozo de piel de borrego. Thamimount estaba bruñendo las piezas que estaba preparando para la cocción que haría por la tarde en el horno de cielo abierto.

    Para realizar nuestro documental hicieron falta varios viajes a Tamasin. No todos eran fructuosos, (8 viajes de 10 días cada uno), no fue siempre fácil conseguir las secuencias deseadas para poder realizar el documental. A veces llovía, otras la alfarera simplemente no trabajaba, otras no estaba haciendo la fase que nos interesaba pero siempre volvíamos a casa con algo aprendido y sobretodo sorprendido. Que lecciones magistrales de la vida.

    No teníamos prisa. Solo queríamos conseguir todo el proceso de fabricación y toda la información sobre estas maravillosa alfarería, sus gentes y sobre su cultura.  

Y por fin 2 años después, dimos por finalizado las tomas para nuestro documental. THAMIMOUNT la última alfarera (29mn)

 

En casa de la alfarera con los niños
En casa de la alfarera con los niños

 

     Pero esto era solo el principio. Paralelamente iniciamos una investigación y descubrimos que el Rif era un puzle de 56 tribus de tradición alfareras.  Empezamos a visitar una por una a todas estas tribus y a sus alfareras, adquiriendo así sus cerámicas para poder hacer un inventario y un estudio exhaustivo de la producción alfarera del Rif y de sus alfareras. Cada vez nos veíamos mas atrapados por la belleza de las formas y de la decoración de estas vasijas y vajilla. El proceso, la situación, las creencias, la herencia ancestral eran la misma pero cada tribu era fiel a sus formas y su decoración dándole así su sello de identidad por un lado local y haciéndolas únicas a la vez.

    Fueron 48 viajes al Rif en 12 años de un trabajo de campo intenso, interesante, ameno, alucinante, descubriendo a unas mujeres alfareras que siguiendo la tradición aprendieron el oficio de sus madres y estas de las suyas etc.

    Mujeres alfareras que aprendieron a cuidar y proteger a sus familias, rodeándose de simboles que reflejaban en la decoración de la cerámica, una simbología, que era su lenguaje secreto ante las adversidades de la vida.

    Este trabajo de campo lo damos a conocer con las exposiciones de las cerámicas, los documentales y la publicación de los libros:

Cerámica rifeña Barro femenino

La simbología de la cerámica femenina bereber del Rif