La alfarería rifeña

Como investigadores de esta cultura alfarera bereber femenina del Rif queremos dejar constancia de este importante legado alfarero.  Poco hay investigado sobre sus orígenes. ¿Es una cultura autóctona del Rif? ¿Por qué llega hasta el final del siglo XX sin apenas cambios aparentes? ¿Quién la hace, porque la hacen, como se hacen, que materiales utilizan?. 

En la cultura bereber (amazigh) del RIF, la alfarería es exclusivamente femenina desde tiempos inmemorables. 

Esta tradición alfarera heredada de madres a hijas llega viva hasta el final del siglo XX.

Lo que la hace diferente de la alfarería tradicional de otras culturas es la variedad de sus formas y de su decoración. Esta ultima  hecha con pigmentos naturales, esconden alguna vez, entre su decoración tribial un lenguaje secreto dirigido hacia la persona o a una situación para la cual fue encargada.

Un legado ancestral

El marcado carácter independiente de los  bereberes y sobre todo el de estas mujeres alfareras que eran conscientes que esta alfarería heredada desde tiempos inmemorable era un legado con un marcado sello  de identidad cultural. Celosas de su identidad se han mantenido fieles a sus ancestrales técnicas de elaboración de sus vasijas que ignora el torno y cuecen sus piezas en horneras a cielo abierto, junto con la belleza de sus formas que están profusamente decoradas con dibujos cargados de una rica simbología, pudiendo considerarse hasta el final del siglo XX como un fósil viviente que nos llega hasta la actualidad de manos de sus ultimas alfareras.

Su raíz es rural y su función es domestica para proveer la casa de una vajilla de cocina y para facilitar el almacenamiento de líquidos, harinas, aceite, granos etc.

Todas las tribus alfareras rifeñas comparten de una misma técnica de fabricación, con mínimas diferencias técnicas entre ellas.

Cada tribu  tiene sus propias formas de vasijas que conservan desde tiempo inmemorables. Estas, junto con con su decoración, definen su uso que catalogan perfectamente a la tribu a la cual pertenece, formando así el sello de identidad tribial y cultural de cada una de ellas. Este ha sido guardado y conservado celosamente de generación a generación pasando de madre a hija hasta el final del siglo XX.

La diferenciación de formas entre tribus se aprecia más marcadamente entre las que forman la vertiente sur y las de la vertiente norte. En esta última zona, las de los Beni Boufrah, Bokoya y sobre todo en las de los Ait Ouriaghel, sus cerámicas son de forma globular hechas con una arcilla más elaborada y depurada utilizando la chamota como desgrasante y cuidadosamente bruñida, obteniendo como resultado cerámicas con mínimos espesores, y con los mejores acabados de todo el Rif.

 

Actualidad y futuro

Ya en el siglo XXI esta alfarería va perdiendo su utilidad por ser reemplazada por materiales mas prácticos y ligeros conllevando la desaparición parcial o total por abandono de esta. Todavía quedan unas pocas tribus, por su situación geográfica cercana a las carreteras, que siguen fabricando, mezclando fases de fabricación ancestral con técnicas y materiales nuevos introduciendo según las exigencias del mercado nuevas formas y  decoraciones,  actualizando así este saber hacer en una alfarería comercial adaptada al siglo XXI.

 

Solo unas cuantas piezas de esta vajilla domestica siguen fabricando alguna alfarera debido a que todavia se conserva su uso como: braseros, platos grandes para la preparación de la masa del pan y algunas  mantequeras para la preparación del Leben (tipo de yogur) y de mantequilla.

 

La identificación tribial pierde fuerza en un mundo cada vez mas plural y el sentido místico de su simbología  protectora  a la familia, a la pareja, a las cosechas, a la fertilidad del campo desaparece. 

 

Ser alfarera ya no es una necesidad, ni un deber. Se convierte simplemente en un oficio. Este cambio lo acelera todavía mas un Marruecos cada vez mas turístico y con una población joven cada vez mas preparada, viajera y informada. 

 

En febrero del 2020, solo quedaban unas 8 tribus en activo. La ayuda de ONG y ASOCIASIONES han modernizado esta alfarería rural formando centro de fabricación en cadena. Algunas de ellas se ayudan con tornos de pie y y cuecen en hornos eléctrico. También las visitan  COMERCIALES con encargos al gusto del turismo europeo para para los bazares de las grandes ciudades.

 

Todo esto hacen que esta alfarería ancestral sea reemplazada con nuevas técnicas, nuevas formas y nuevas decoraciones sin transmisión cultural sino mas bien pensada  únicamente para uso decorativo de los hogares y jardines.