El Rif  hasta el primer tercio del pasado siglo XX, con la ocupación de la vertiente norte por España y la vertiente sur por Francia y con la creación de los dos protectorados, se presentaba como un mosaico de pequeñas tribus ( 58 en total) o cabilas independientes con nula o escasa conexión entre ellas.

Esta atomización de tribus y el marcado carácter independiente bereber del rifeño hizo que hasta el final del siglo XX estas tribu  sin luz eléctrica, ni agua corriente en las casas y comunicadas por pistas, que en invierno que se convertían en barrizales por las lluvias y nieve y en verano en horneras por las altas temperaturas favoreciendo así el que la población vivieran aisladas y favoreciendo asi la permanencia intacta de la cultura bereber (amazigh) y de su tradición alfarera y de sus cerámicas.

 

La cerámica del RIF

La cerámica berebere del Rif, es por si sola, todo un legado de una cultura milenaria que nos llega hasta el final del siglo XX de las manos de sus ultimas alfareras.

El marcado carácter independiente de los  bereberes y sobre todo el de estas mujeres alfareras que eran conscientes que esta alfarería heredada desde tiempos inmemorable era un legado con un marcado sello  de identidad cultural. Celosas de su identidad se han mantenido fieles a sus ancestrales técnicas de elaboración de sus vasijas que ignora el torno y cuecen sus piezas en horneras a cielo abierto, junto con la belleza de sus formas que están profusamente decoradas con dibujos cargados de una rica simbología, pudiendo considerarse hasta el final del siglo XX como un fósil viviente que nos llega hasta la actualidad de manos de sus ultimas alfareras.

 

Alfareras de diversas tribus

      Aït Ouriaghel              Sless                     Bocoya                    Beni Zeroual       Beni Said          M´Tioua                  Beni Said    

La cerámica del Rif

 Mujeres rifeñas en su día a día

En el Rif tradicionalmente entre los muchos y pesados trabajos domésticos que realiza la mujer como, el cuidado del hogar, el de los hijos, ir a por agua a la fuente, trabajar en el campo cuando la faena lo requería, esta el de trabajar el barro.

Con barro a parte de hacer sus cerámicas, reparar sus casas de adobe cada primavera y hacen los hornos para la cocción del pan.

Un legado ancestral

Cada tribu  tiene sus propias formas que conservan desde tiempo inmemorables. Estas, junto con con su decoración, definen su uso que catalogan perfectamente a la tribu a la cual pertenece, formando así el sello de identidad tribial y cultural de cada una de ellas. Este ha sido guardado y conservado celosamente de generación a generación pasando de madre a hija hasta el final del siglo XX.

 

Todas las tribus alfareras rifeñas comparten de una misma técnica de fabricación, con mínimas diferencias técnicas entre ellas.

 

La diferenciación de formas entre tribus se aprecia más marcadamente entre las que forman la vertiente sur y las de la vertiente norte. En esta última zona, las de los Beni Boufrah, Bokoya y sobre todo en las de los Ait Ouriaghel, sus cerámicas son de forma globular hechas con una arcilla más elaborada y depurada utilizando la chamota como desgrasante y cuidadosamente bruñida, obteniendo como resultado cerámicas con mínimos espesores, y con los mejores acabados de todo el Rif.

 

Su raíz es rural y su función es domestica para proveer la casa de una vajilla de cocina y para facilitar el almacenamiento de líquidos, harinas, aceite, granos etc.

 

Lo que la hace diferente de la alfarería tradicional de otras culturas es la variedad de sus formas y de su decoración. Esta ultima  hecha con pigmentos naturales esconden alguna vez entre su decoración tribial un lenguaje secreto dirigido hacia la persona o a una situación para la cual fue encargada.

 

 

 

 

Actualidad y Futuro

Con la llegada del siglo XXI somos testigos de la brusca transformación y evolución del campo. El tendido eléctrico y la red de telefonía  llega a  los hogares en el campo. Todos estas tribus alfareras que vivían con luz de gas y si tenían televisión, esta enchufada a una batería de coche, se modernizan rápidamente.

La vida de pronto es mas fácil. Con el envió de dinero del hijo que trabaja en el extranjero  llegan las neveras, congeladores, televisores mas modernos y sobre todo, los móviles  y internet que cambia la percepción de vida y de futuro tanto a mayores como a jovenes. 

 

Los nuevos materiales como los plásticos, metales y lozas mas ligeros, duraderos y higiénicos reemplazan con rapidez la vajilla de barro mucho mas frágil, pesada y difícil de lavar ya que carece de un acabado vitrificado o esmaltado como la cerámica de Fes, Sale o Safi.

Solo unas cuantas piezas de esta vajilla domestica siguen fabricando alguna alfarera debido a que todavia se conserva su uso como: braseros, platos grandes para la preparación de la masa del pan y algunas  mantequeras para la preparación del Leben (tipo de yogur) y de mantequilla.

 

Las imágenes  de un mundo moderno mas feliz, placentero y fácil  hacen que las jovenes no quieren la vida de sus madres para ellas y solo desean abandonar el campo por la cuidad. 

  

El fácil acceso a internet y a todo tipo de información, hacen que esta tradición alfarera temerosa y muy cuidadosa de sus orígenes triviales y del bien estar  familiar  vaya dejando poco a poco sus creencias místicas adaptándose rápidamente a las mejoras que se les ofrecen, mejorando así la salud familiar acudiendo a los centro de salud y integrando a su forma de vida, las modas y costumbres que llegan de otros lugares.

La identificación tribial pierde fuerza en un mundo cada vez mas plural y el sentido místico de su simbología  protectora  a la familia, a la pareja, a las cosechas, a la fertilidad del campo desaparece. 

 

Ser alfarera ya no es una necesidad, ni un deber. Se convierte simplemente en un oficio. Este cambio lo acelera todavía mas un Marruecos cada vez mas turístico y con una población joven cada vez mas preparada, viajera y informada. 

 

En febrero del 2020, solo quedaban unas 8 tribus en activo. La ayuda de ONG y ASOCIASIONES han modernizado esta alfarería rural formando centro de fabricación en cadena. Algunas de ellas se ayudan con tornos de pie y y cuecen en hornos eléctrico. También las visitan  COMERCIALES con encargos al gusto del turismo europeo para para los bazares de las grandes ciudades.

 

Todo esto hacen que esta alfarería ancestral sea reemplazada con nuevas técnicas, formas y nuevas decoraciones sin transmisión cultural sino mas bien pensada  únicamente para uso decorativo de los hogares y jardines.

 

Solo la tribu de Ifran Ali sigue haciendo una alfarería de uso domestico que esta presente en todo Marruecos debito a la muy buena calidad de su barro. Allí , prácticamente en toda la tribu las mujeres se dedican a la alfarería debido a la gran demanda de esta. Igualmente  han ampliando su muestrario con formas de utilidad moderna pero sin haber cambiado su modo de fabricación, ni su cocción ancestral y guardando su sello de identidad en la decoración y acabados.

 

 

Mapa de las tribus alfareras y su área de producción del Rif.  siglo XX

 

El área de producción tradicional de esta cerámica femenina esta en el norte de Marruecos ocupa toda la cadena montañosa del Rif y pre-Rif. Era un mosaico de 58 pequeñas tribus e innumerables fracciones ocupando las provincias de Tetuán Nador, Chaouen, Beni Kacem, Taounate, Al-Hoceima, Nador, Taza y Fes.

 

Al final del siglo XX cuando iniciamos nuestro trabajo de campo quedaban en activo el 70% de ellas.