Cerámica Bereber del Rif Arte femenino
La zona que ocupa esta tradición alfarera abarca toda la cadena del Rif y sus contrafuertes. Esta formación montañosa, situada al norte de Marruecos paralela a la costa mediterránea, esta habitada desde tiempos inmemoriales por tribus beréberes islamizadas.
Lo agreste del terreno y el marcado carácter berebere ha permitido que durante mucho tiempo su desarrollo cultural y tecnológico haya quedado al margen de las influencias de las diferentes culturas y colonizaciones que desde la mas remota antigüedad han pasado por esta parte del mediterráneo.
En el Rif tradicionalmente entre los muchos y pesados trabajos domésticos que realiza la mujer rifeña, está el de trabajar el barro. Con barro hacen sus hornos para cocer el pan, forran sus graneros, hacen sus anafes para cocinar, con barro repasan sus casas de adobe después de las lluvias invernales y las mujeres más dotadas se atreven con vasijas más especializadas y complejas, tinajas, cántaros, platos etc. todo un vasto repertorio que cubre la totalidad de sus necesidades domésticas.
Trabajar el barro es tarea exclusiva de las mujeres, En el Rif el barro es femenino.
El área de producción tradicional de esta cerámica femenina es un mosaico de 58 pequeñas tribus e innumerables fracciones, cada una con sus formas y sus símbolos particulares de acuerdo con la idiosincrasia rifeña de exacerbado independentismo.
La cerámica Bereber del Rif, es por si sola, todo un legado de una cultura milenaria que nos llega hasta nuestros días de la mano de las ultimas alfareras.
Las alfareras celosas de su identidad cultural se han mantenido fieles a sus ancestrales técnicas de elaboración de sus vasijas, pudiendo considerarse hoy en día, en este mundo tan altamente tecnológico, como un fósil viviente.
Junto con la belleza de sus formas simples que están profusamente decoradas con dibujos cargados de una rica simbología, está la de su antiquísima técnica de fabricación que ignora el torno y cuecen sus piezas a cielo abierto.